Daniela Girasol viaja y dibuja con la fotografía

En una imagen un viaje

El hombre siempre se ha interesado en representar nuestro entorno; bien sea a través de mensajes escritos, orales o visuales. La fotografía posee la bondad de reproducir “la realidad” sin calcarla. Al mismo tiempo tiene la bondad de sellar lo perdurable en una imagen. En la memoria hay un sitio donde guardamos todo lo que no se desvanece, lo que vive en el tiempo, lo que guarda relación afectiva y viva con nosotros mismos. Mary Russell Mitford, describe “Desearía poseer algo que me recordara a todo lo que me es querido en este mundo…preferiría guardar un recuerdo de alguien que a quien hubiera amado intensamente a todo lo demás noble que un artista hubiera podido producir”.

Una foto puede ser hogar de vidas ya que la vida es un viaje. En las típicas fotos del viajero hay nuevos paisajes, colores, costumbres y rostros que habitan la ciudad. Estas 12 fotos fueron tomadas en Italia entre junio y diciembre del 2009 .Consiste en una serie de retratos de ventanas, rostros y paisajes. Las ventanas en Italia poseen particular importancia. En Toscana, suelen realizarse calendarios de puertas y ventanas y en Spello, una ciudad de la Región Umbria, se realizan concursos anualmente para elegir la ventana más floreada y original. En el viaje dialogamos con los rostros de personas desconocidas que encontramos en los bares, parques, trenes y calles, rostros que son ventanas hacia un mundo nuevo, porque detrás de los ojos hay siempre un paisaje que al encontrarse con los nuestros se transforma en otro, en uno menos desconocido.

Así como para Hemingway París es y será una fiesta que no se acaba nunca, una ciudad que lo persiguió y acompañó. Roma fue para Goethe la ciudad en la que aprendió el verdadero significado de ser un hombre. En “Viaje a Italia”, cuenta que nunca antes, en ningún otro lugar, había estado rodeado de tanta felicidad. “ Yo quiero ver a Roma, a la ciudad que permanece, no aquella que se desvanece con el transcurrir de los decenios”. Viajar es visitar tierras extrañas donde eres un desconocido para todos y para ti mismo también, donde se roza” al otro”, aunque sea necesario desdibujarse y renunciar un poco a lo que “somos”. Viajar es estar entre burbujas de jabón que se resbalan y traspasan el azul del cielo para llevarnos a otro viaje, a uno interior. Un viaje largo que va hacia nosotros mismo a través del descubrimiento de todo lo que nos rodea y que al final forma parte de nosotros también. Dante, por ejemplo, en la Divina Commedia hace también un viaje, una peregrinación que desciende al inframundo, pero que no baja ni sube, sino que va hacia sí mismo. Va dentro de él, porque allí está lo sucio, lo horrible, lo atroz, pero también está lo hermoso, la necesidad de la fe, la imaginación, la alegría y el amor que hay en todos los seres humanos. Hay otros viajes que además de largos están llenos de espinas e infortunios, recordemos el caso de Ulises y su Ítaca. Viajes que nos enseñan el valor real de las cosas, de las cosas que son verdaderamente importantes, las cosas de siempre, las pequeñas grandes cosas que nos enseñan a descubrir el significado de nuestra existencia con cada día.

Daniela Colmenares.

Italia no se acaba nunca / Fotografías de Daniela Colmenares
Lugar:Librería Liberarte / CC Los Chaguaramos
desde el 24 de abril al 24 de mayo

Anita Garibaldi

Luego de tanto tiempo con este rincón abandonado, paso a quitar el polvo. Y quisiera retomar este espacio con un personaje histórico que me fascina y considero una de las tantas mujeres luchadoras de este mundo, además que ya se acerca el día internacional de la mujer, y el otro motivo es que Anita ha sido el nombre que hemos escogido para el ser que está por llegar a nuestras vidas.

Ana María de Jesús Ribeiro da Silva, mejor conocida como Anita Garibaldi. Mujer apasionada, luchadora y auténtica. Nació el 30 de agosto del 1821 en una aldea al sur de Brasil. Una vida corta pero llena de aventuras y luchas que dejaron huellas y que hoy la dan a conocer como la heroína de dos mundos.
Crece libre, escuchando y admirando las historias de su padre, rechaza ya desde el inicio de su infancia el deber ser de las niñas buenas y crece aprendiendo de su padre el trabajo en el campo y el amor por los caballos, cabalga como un hombre ante el escándalo de las niñas juiciosas, fue siempre criticada por su actitud y espíritu libre.
La muerte de su padre, el casamiento de sus hermanas, la insistencia de su madre la obliga a casarse con un hombre que no ama y la maltrata. A los 17 años de edad pierde la cabeza al encontrar a Giuseppe Garibaldi, y a partir de ese momento su vida no será la misma, en sus últimos 11 años de vida no hará otra cosa que amarlo y luchar junto a él por un mundo distinto, por una causa que abrazará como suya propia, primero en su Brasil natal, luego en Suramérica y más tarde en Italia.
Junto a Garibaldi tendrá 4 hijos: Menotti, Rosita (quien muere siendo niña), Teresita y Ricciotti. Algunas biografías sostienen que un quinto hijo muere en su vientre mientras escapaba de la derrota de la primera Guerra de Independencia italiana. Los restos de Anita reposan en el Gianicolo -una de las siete colinas romanas- y no en Caprera junto a los restos de su amado italiano.
Anita tal vez ha sido víctima de los historiadores que apenas si la hacen notar como la mujer que acompañó a Garibaldi durante sus luchas y batallas, cuando en realidad fue una gran mujer al lado de un gran hombre. Sin duda alguna Anita marcó la vida de Garibaldi, aunque se casó otras dos veces y las distintas amantes que encontró en su camino, Anita será recordada como Anita Garibaldi la heroína de dos mundos.

Esperando a nuestra Anita...

Navidades y año nuevo en Italia

Luego de 3 años en estos lares era justo y necesario pasar la navidad y fin de año en casa. Realmente no era una idea que me entusiasmaba, considerando que casi toda mi vida la he pasado comiendo hallacas y pan de jamón, todo esto en franela y pantalones cortos y en más de una ocasión a orilla de la playa. Pero en fin, la vida da vueltas y hoy estamos en otro escenario.
Hablemos primero del clima, la semana antes de navidad la columna de mercurio bajo hasta 2 grados y durante la noche descendía un poco más. Ok, no me voy a quejar sino mis amigos en otras latitudes europeas se sentirán ofendidos. Digamos que viviendo en Roma estás bajas temperaturas no son muy frecuentes, y menos la ausencia del sol, que más o menos desde el 23 de diciembre que no lo veo brillar y los pronósticos para el fin de año no son alentadores.
Luego de esta pequeña introducción pasemos al meollo del asunto. Señores aquí no se oye gaitas, no bailan, no cantan, las navidades en Italia no son homogéneas, cada región, cada familia tiene su propia tradición y principalmente lo que se hace es comer...
La noche del 24 Vigilia di Natale, el menú es a base de pescado, al menos en Roma y en otras localidades... a nosotros nos tocó preparar la entrada, ensalada de pulpo y vol au vent rellenos de varias cremas a base de atún, camarones, salmón. Los comensales quedaron satisfechos, al menos eso dijeron, a no ser que sea otro elogio más de esos obligatorios en estas fechas.
Como primer plato una pasta con pez espada y camarones con un toque picante que le daba magia. Este año el primer plato cambio creo que de yo tanto burlarme, porque la tradición -no se si de esta familia o en Roma- es pasta con atún en salsa... atún de lata señores. Así que un OLÉ por el cambio, porque pasta con atún de lata la preparo cuando me quedo sin provisiones.
El segundo plato no estaba en nuestras manos, ni podiamos influenciar en el menú, así que nos tocó unos camarones al horno inspirados en el merengue sin letra, no sabían a nada.
Luego, no se si llamarlo contorno, vegetales fritos: calabacín, berenjena, coliflor, alcachofa. Creo que el que no come vegetales se los comería con los ojos cerrados porque son sublimes. Como casi todas las cosas que son fritas. En fin esta es la cena del 24 de diciembre, ¡ah los dulces! turrones, panettone, torta a base de frutas secas, nada del otro mundo, o bueno nada muy elaborado.
El 25 la cosa toma un poco más de consistencia, excepto por el primer plato que es una especie de caldo con pasta, en este caso con crêpes, ojo es un caldo no una sopa, pero un poco de agua caliente no le hace mal al organismo. Luego se pasa a lo consistente, pollo relleno, carne empanizada (pollo, pavo, o carne de res) papas horneadas, vegetales, etc. Y bueno seguramente en otra casa, otra tradición la cosa mejora.
Los dulces son los mismos, y el panettone con nutella agarra otro color.
Para el fin de año seguramente otro menú, pero esencialmente la cosa no cambia, te sientas comes, y entre un plato y otro te dará la media noche... Como tradición se comen las lentejas, se brinda al año nuevo, y se suele usar ropa interior de color rojo y no amarillo como en Venezuela.

Y luego de esta experiencia valoro más mis hallacas y mi pan de jamón. Y la tradición venezolana, que me pertenecerá para siempre, pero cada cultura tiene su propia tradición, y me alegra poder combinarlas, y todas tienen algo en común: compartir.
Feliz Año nuevo, que venga cargado de buenas energías... y más viajes.

Anita te estamos esperando...

El Rey de la Salsa

Su nombre es Oscar Emilio León Somoza, mejor conocido como "el Rey de la Salsa" o "El Sonero del Mundo" nació en Antímano en el 1943, hijo de una familia humilde, que creció entre juegos de pelota en la calle y cantando en fiestas de la familia. Antes de entrar en el mundo artístico se graduó de topógrafo, profesión que nunca ejerció, pero trabajó como taxista y mecánico. Su carrera artística comenzó "matando tigre" y formando parte de pequeñas bandas, hasta que entró a formar parte de la "Dimensión Latina" y más adelante forma su propia orquesta "La Salsa Mayor" que luego pasará a llamarse "Oscar D'León y su Orquesta".
Oscar de León con más de 60 álbumes es actualmente es uno de los cantantes venezolanos más famosos en el mundo, ha recorrido el mundo entero con su música y colecciona discos de platino y oro, nominaciones, y hasta un grammy. En el 2000 participó en la banda sonora de la película "Las Locuras del Emperador" con su canción "Mundo Perfecto".
Oscar de León es uno de esos venezolanos que te llena de orgullo. Ir a su concierto aquí en Roma es lo máximo, casi que lo tienes sólo para ti, en primera fila para disfrutarlo desde inicio a fin, interactúa con el público y hasta nos dedicó una canción a mi esposo y a mi: "Somos novios". Quizás no hay tanto público como en Venezuela o en un país latino, pero sin duda pone a los italianos a mover el esqueleto.
Oscar... eres lo máximo...