Uganda VII: Navidad por estos lados

24-12-2008
En Uganda la mayor parte de la población se reparte entre católicos, cristianos y anglicanos, así que el 24 de diciembre es un día especial. En las orillas de la carretera se ven hombres y mujeres alrededor de piezas de carnes, hoy es un día especial y se celebra con un banquete especial. Kapuscinski nos relata en Ebano, que al inicio del año algunas familias se reunen y compran en sociedad una vaca, que cuidan y alimentan durante todo el año y al llegar la navidad la matan delante de todos para garantizar que venga dividida en partes justas, la sangre es ofrecida a los antepasados. La carne se prepara inmediatamente, es el único momento del año que se come carne. A inicio de año compran otra vaca... y otra navidad llegará...
Llegamos a Fort Portal, y de allí nos movemos para el Parque Nacional Selva Kibale para una excursión nocturna, ya de regreso el mismo camino que hicimos en horas del día parece distinto en la noche, parece otra carretera, es otra dimensión. Es como si la oscuridad se hubiera tragado todo. Se entrevén sombras que caminan, bicicletas pedaleadas por sombras, a los lados se ven diminutas luces patéticas que adornan la oscuridad.
Fort Portal casi adormecida espera la navidad, no se oyen cohetes, ni risas, no hay música para bailar...
¿Cuántos niños descubrirán mañana al menos un paquete bajo el árbol de navidad? ¿Tendrán un árbol de navidad en casa? ¿Tendrán una casa?
Indiferencia y oración luchan, de seguro la indiferencia no soluciona nada, ¿pero es suficiente rezar para que Dios los ayude?
Es difícil que nos hagamos preguntas si no tenemos las respuestas inmediatas, de manera inconsciente protegemos nuestra sensibilidad, no hay que ir a Uganda, al Burundi, al Congo, al Chad, a Eritrea, a Burkina Faso, ni a ningún país desolado del llamado tercer mundo para saber que hay gente que sobrevive, gente que hoy en pleno siglo 21 no cuenta con los recursos mínimos para vivir, y cuando digo recursos mínimos me refiero al agua potable, atención médica mínima, al menos una comida diaria. Cuando digo recursos mínimos no me refiero al ipod, ni al carro, ni ropa de marca, ni a la gran cantidad de cosas innecesarias que almacenamos en nuestras vidas.

Uganda VI: Queen Elisabeth National Park

22-12-2008
El Queen Elisabeth es uno de los parques más visitados en Uganda, cuenta con más de 2000 km² con una gran diversidad de ambientes, desde sabanas abiertas hasta una zona de selva tropical, pasando por zonas desérticas, grutas, cañones, zonas palúdicas, etc. Por supuesto toda esta diversidad ambiental se transforma en diversidad faunística. Luego del almuerzo salimos para un safari, a las 3 de la tarde el calor es inclemente y los animales buscan una sombra para reposarse, o simplemente en medio de la nada resisten el calor. Nuestro guía es excepcional, durante el recorrido se detiene e indica algunos animales, que nosotros debemos recurrir a los binoculares para constatar su afirmación. Comienza a caer la tarde y nos dice: ¡Leonas! ¡5 leonas! Uganda no deja de regalarnos emociones...
Dentro del parque hay una sóla posada lujosa, y no será la nuestra. Nosotros hospedamos en el Kingfisher que no es un hotel de lujo pero tiene un paisaje increíble, que ofrece una paz que no tiene precio.
23/12/2008
Hoy es un día de relax, en la tarde salimos para un paseo en el canal Kazinga, es un paseo que te permite ver un gran número de aves: el águila pescadora africana, martín pescador, el pájaro tejedor, etc. Además de enormes grupos de hipopótamos que al parecer conviven felices y tranquilos con enteras manadas de búfalos. El canal Kazinga comunica con el Lago Edward y el Lago George. Antes de llegar al Lago Edward hay un pequeño asentamiento de pescadores, es increíble la fuerza de estos hombres que navegan en sus pequeños botes de madera que se deslizan como si fueran ligeros kayak.
Lamentablemente estuvimos sólo dos días en esta zona, si alguien decide ir a Uganda, le recomiendo quedarse más tiempo en este parque, sin duda vale la pena dedicar al menos 3 días completos.

Uganda V: Lago Bunyonyi - Lago Mburo

20-12-2008 Luego de desayunar estamos listos para salir, nuestra meta es el Lago Bunyonyi. El viaje dura 3 horas 1/2 por una carretera tortuosa pero con un paisaje maravilloso. El lago se encuentra a 1900 mts de altitud, al llegar dimos un paseo en canoa, observamos las aves, degustamos el paisaje y la tranquilidad de esta zona. Tuvimos la suerte de ver una Gru Coronada en su nido, elegante y hermosa con unos increíbles ojos azules y un copete colorido.
21-12-2008
Los Ugandeses son tranquilos, hablan pausadamente y todo lo hacen pole pole. es mejor extenderse con el horario y si hay que salir a las 9.00 hay que ir a desayunar a las 7.30, la rapidez es algo que no los caracteriza. Salimos en dirección al Lago Mburo, largas extensiones de cultivos de bananas nos acompañan durante el viaje; camiones llenos de banana, mercados improvisados, niños que juegan, mujeres con sus mejores vestidos van a misa, hombres que cargan el agua... este es el paisaje, ésta es la cara del África, una África que cómo escribió Kapuscinski no existe, la llamamos así por comodidad, para simplificar. Atravesamos la zona de Kebale, conocida como la pequeña Suiza por sus bellas colinas. La gente de está zona tienen la suerte de una tierra fértil y rodeada de lagos, nuestro guía nos dice que el Presidente Museveni es del sur y tiene a invertir más en esta zona.
Nos detenemos a comer en un pequeño restaurante en Mbarara, fue un placer descubrir la gastronomía local, o mejor dicho; fue un gran placer encontrar sabores familiares. Sirven todo en un mismo plato, carne, arroz, frijoles, auyama, batata, ñame, y matoke que es una especie de puré de plátanos verde. Todo muy suculento.
Entramos al parque lake Mburo, muchos impalas, eland, y otros antílopes, cebras... tranquilos y relajados, como si supieran que en este parque no hay depredadores. Manadas de vacas con enormes cachos nos observan pasar y nos obstaculizan el camino.
El lago es de una belleza extraordinaria, el atardecer parece pintado delicadamente en tonos pasteles. Dormiremos en unas tiendas alejadas del restaurant, sumergidos en la naturaleza, rodeados de búfalos y babuinos.
Me gusta el paisaje, el cielo, las acacias y el perfume de sus flores, impalas saltarines, prófugos jabalíes. Saco la cabeza fuera de la ventana y respiro, respiro profundamente, trato de robarme este perfume para mis recuerdos.

Angelitos Negros...

Algunos conocen esta poesía de Andres Eloy Blanco, quise publicarla como un post porque fue una poesía que recordé durante este viaje... A todos los niños de África...

¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.

—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.

—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,

pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.

Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelitico del diablo,
serafín cucurusero.

Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?

Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.