24-12-2008Llegamos a Fort Portal, y de allí nos movemos para el Parque Nacional Selva Kibale para una excursión nocturna, ya de regreso el mismo camino que hicimos en horas del día parece distinto en la noche, parece otra carretera, es otra dimensión. Es como si la oscuridad se hubiera tragado todo. Se entrevén sombras que caminan, bicicletas pedaleadas por sombras, a los lados se ven diminutas luces patéticas que adornan la oscuridad.
Fort Portal casi adormecida espera la navidad, no se oyen cohetes, ni risas, no hay música para bailar...
¿Cuántos niños descubrirán mañana al menos un paquete bajo el árbol de navidad? ¿Tendrán un
árbol de navidad en casa? ¿Tendrán una casa?Indiferencia y oración luchan, de seguro la indiferencia no soluciona nada, ¿pero es suficiente rezar para que Dios los ayude?
Es difícil que nos hagamos preguntas si no tenemos las respuestas inmediatas, de manera inconsciente protegemos nuestra sensibilidad, no hay que ir a Uganda, al Burundi, al Congo, al Chad, a Eritrea, a Burkina Faso, ni a ningún país desolado del llamado tercer mundo para saber que hay gente que sobrevive, gente que hoy en pleno siglo 21 no cuenta con los recursos mínimos para vivir, y cuando digo recursos mínimos me refiero al agua potable, atención médica mínima, al menos una comida diaria. Cuando digo recursos mínimos no me refiero al ipod, ni al carro, ni ropa de marca, ni a la gran cantidad de cosas innecesarias que almacenamos en nuestras vidas.






