Roma, siempre Roma.

Volver a Roma es sin duda regresar a casa,  lo increíble de este regreso después de dos años de ausencia es encontrar la misma ciudad y la misma gente. El mismo barista que sirve el mejor cappuccino de la zona donde vivimos, la misma cajera en el supermercado, el mismo sr. de la frutería. Las mismas caras en los mismos lugares.
  De este corto regreso descubrí una nueva Villa Borghese a través del running, con un clima perfecto y la compañía perfecta. Esto del running es bastante nuevo y ver la ciudad desde este punto de vista es interesante, no hay detalles sólo sensaciones, imágenes que corren al sentido opuesto de mi propia dirección. 
Anita maravillada de su ciudad, del Panteón y su hueco en el techo: ¡Me imagino el desastre cuando llueve! Sorprendida del nasone, en cada rincón de la ciudad donde poder beber agua. Extasiada con cada monumento y detalle de la eterna Roma. 
Pasando por el centro imposible no tomar un café como se debe en el mejor bar  de la ciudad: Sant'Eustachio, es siempre una parada obligada cuando vamos al centro.

Definitivamente Roma es hasta ahora mi ciudad preferida, la ciudad que me adoptó hace unos años, la ciudad donde me casé, la ciudad donde nació mi hija. Creo que cuando te despides de ella por un tiempo, sólo al regreso te das cuenta de cuanto te hizo falta y cuanto forma parte de ti. 
Más allá del romanticismo, duele ver la decadencia de la ciudad, pero eso sería entrar en un tema político innecesario, esperemos que sea algo circunstancial y que pronto reciba un poco más de cariño y cuidado. Espero también volver pronto, aunque sea por pocos días siempre hace bien volver.

New York en 48 horas

  
No había otra opción, sólo 48 horas de escala... Y definitivamente valió la pena, claro quedas con ganas, y sin duda tendremos que volver, aunque creo que New York es una de esas ciudades a las que siempre quieres volver. Las condiciones no eran de las mejores, escala de 48 horas, dos maletas que dejamos en un depósito de equipajes en el aeropuerto, lo que fue una decisión super acertada.

  Llegamos muy temprano al hotel, dejamos la única maleta a mano y nos fuimos inmediatamente a la calle. Desayuno en un local que parecía entrar en el pasado, con gente super amable, debo habituarme a la extrema amabilidad gringa! 
Paseo por el barrio chino, desayuno en Cup&Saucer  y de ahí a la 5th Avenue! Por ser la primera vez en New York y con tan poco tiempo no podíamos saltar el Empire State Building, y así nos entregamos a las alturas. Seguramente es mejor subir al atardecer y ver como las luces emergen en la ciudad, pero la verdad no estuvo mal disfrutar a 360 grados la panorámica de la ciudad. 
Seguimos nuestro paseo y entre meriendas y café para mantenernos despiertos, camino al Rockefeller Center nos detuvimos en Public Library, donde Anita alucinaba ante tantos libros maravillosos.  llegamos al Rockefeller Center, justo al frente hay una tienda Lego donde no pudimos evitar la tentación de sucumbir a las coloradas piezas de construcción. 
Cuando finalmente pusimos pies dentro del Rockefeller Center me doy cuenta que no había actualizado la hora de mi reloj y ya teníamos unos 45 minutos de retrasos para La Estatua de la Libertad. 
Si, definitivamente una novatada de turista distraídos. En medio del cansancio, y el temor de perder las entradas decidimos irnos igualmente (recordé la excesiva gentileza de los gringos, seguramente comprenderían la situación, realmente deberían estar acostumbrados). Una hora después, ya casi dos horas de retraso, la mujer en la taquilla nos miró feo, pero nos hizo pasar, en realidad el horario es para tratar de mantener un equilibrio en las visitas. Finalmente estabamos ahí con Anita que hacía cientos de preguntas, sorprendida con la mujer Estatua de la Libertad, escuchando su radio guía. 
 Regresamos al hotel Wyndham Garden en Chinatown, super limpio y cómodo, cena en un pequeño rest. chino, y finalmente a descansar.

Día 2: Paseo por Little Italy, realmente Little Italy es cada vez más pequeña, pudieran cambiar el nombre a Miniature Italy, por un momento recordé Piazza Vittorio en Roma, Chinatown se expande por todos lados, sin embargo la Little Italy es bien italiana, los lugares muy auténticos, un buen cappuccino y un cornetto para iniciar la jornada! De ahí a Central Park.
 Lo que realmente me sorprendió de New York es que ya la conocía, sin nunca haber estado allí ya conocía buena parte de su encanto, definitivamente es como estar en un set cinematográfico. Almorzamos un clásico hot dog, y pasamos la tarde paseando entre vitrinas ya agotados y a la espera de un largo vuelo... La aventura apenas comenzaba...
 Respecto a la gentileza americana: a cada persona que le preguntábamos una indicación amablemente se detenía a respondernos, buscaban en sus smartphones indicaciones para darnos referencias exactas. A Anita le regalaron una donut en el primer lugar donde desayunamos, en el hotel cada vez que entrábamos y salíamos le daban una botella de agua. Tal gentileza me hizo reflexionar y prometí ser gentil con los próximos turistas olvidadizos y perdidos que me pregunten una dirección.


Anécdota: Anita 3 días después: Por qué yo tengo que hacer siempre lo que uds dicen? Porque no puedo hacer lo que yo quiera? Entonces qué es la libertad? Yo fui a la Estatua de la Libertad, ahí todos podían ser libres y hacer lo que querían. :-/ Anita tiene sólo 5 años.

Tanino wine bar: Un rincón francés en Panamá

 Ciudad de Panamá es relativamente una ciudad pequeña, y digo relativamente porque la oferta gastronómica es muy amplia. Y una gran sorpresa ha sido descubrir Tanino Wine Bar y conocer a Fabien Migny, un francés doc que le pone pasión a cada una de sus creaciones. 
El ambiente es super agradable y acogedor, el menú se encuentra en las paredes del local, el personal es amable. La comida es de otro nivel, realmente vale la pena sobre todo si quieres sorprender a alguien, disfrutar de algo realmente especial o descubrir un pedacito de gastronomía francesa a la vuelta de la esquina. 

Me tocó probar la hamburguesa francesa que escogió mi hija de 5 años, La carne cocida a la perfección, cebollas caramelizadas, rúcula  y una mantequilla de tartufo que le quedaba de mil maravillas, se me hace agua la boca de solo recordarla. 
Probamos también Pollo Sakay, quizás no muy francés pero estaba delicioso y unas croquetas de papás riquísimas. Faltaron las Ostras que se habían agotado, pero Fabien siempre está sorprendiéndonos desde su cocina. La elección de platos es variada, tienen pollo, pato, langostinos, ostras, foie gras, hamburguesa, carne, el menú cambia constantemente y hay una gran variedad de vinos, champagne, cerveza, etc.

Mi recomendación es que vayan y degusten la variedad de Tanino, el buen gusto y la excelencia en cada uno de sus platos. Tanino queda al final de via Porras, frente al super 99 y quizás si van en grupo lo mejor sea reservar, pueden visitar la página fb de Tanino.

¿Cuenta Panamá con una infraestructura turística?

Muchos gobiernos y expertos en materia creen que la infraestructura turística de un país se basa en hoteles 4 y 5 estrellas que ofrecer a los visitantes, dejan de un lado la sostenibilidad de un proyecto o los proyectos, dejan de un lado la planificación de la ciudad y de los lugares que meten en pequeñas brochures de oferta turísticas, y por supuesto dejan de lado la formación de los que estarán de frente al servicio directo con estos turistas que visitan el país llenos de expectativas, que en muchos casos no son cumplidas.
Quede claro que esta realidad no es una realidad ajena a otros países, probablemente el problema es que aún no estamos convencidos que podemos desarrollar una economía basada en turismo, eso si sustentable porque sino definitivamente durará poco, y en ese caso es mejor que la infraestructura turística se quede limitada a la oferta de grandes cadenas hoteleras (esperando que se queden en la ciudad y al margen de ésta) y no destruyan el ecosistema y las áreas verdes del país.
Esperemos no ver grandes hoteles en el Darien o en Bocas del Toro o en el Golfo de Chiriquí, pero ojalá se desarrollara una oferta turística amplia, que incluyera tours gastronómicos y culturales, se desarrollara un turismo rural (Posadas, bed&breakfast en fincas, etc), al alcance de todos y no a precios elevados que convierte algunos lugares exclusivos sin ofrecer nada, como por ejemplo San Blas, donde la oferta es limitada y el dinero que entra es sólo ganancia.
La infraestructura no puede limitarse sólo al hospedaje, debemos ampliarla en servicio, en buena señalización, en mejores carreteras, en promoción turística, revalorizando las tradiciones, involucrando a las personas locales a contar su historia, creando museos que preserven esa historia.

Ojalá creciera la formación académica en turismo en diferentes espacios académicos, que no se limite sólo a aprender un inglés básico sino que se extendiera a la sostenibilidad del territorio y al cuidado de este. Ojalá se vieran más campañas de sensibilización para el cuidado de las aguas, el reciclaje y la fauna. Y esta esperanza que crece cuando vemos proyectos tan bonitos como el Biomuseo, Orquidiarios y Mariposarios en la ciudad y fuera de esta. Y otros pequeños proyectos privados que están haciendo grandes esfuerzos para desarrollar un turismo sustentable que respete el entorno.
 
El viaje es parte de la curiosidad del hombre, siempre existirán curiosos, viajeros, turistas, caminantes, excursionistas, peregrinos. Viajar es una actividad inagotable, por eso un país que tenga una oferta turística amplia y sustentable podrá basar su economía en el desarrollo del turismo.